She’s in Love with Black Metal

by Raez Dupon

Los Reyes Magos me han traído un libro que me recuerda a ti. No, no es Shakespeare. Dijiste que nunca sería capaz de entender a Shakespeare, ¿recuerdas? Que adolezco de Anglo-Saxon attitudes. Pero cómo no entender al duque Orsino, enamorado:

If music be the food of love, play on;
Give me excess of it, that, surfeiting,
The appetite may sicken, and so die.

Habíamos entregado nuestras vidas al arte, a las canciones, mucho antes de conocernos. Ellas fueron nuestro lenguaje común, ése que hablábamos los dos con tanta soltura. Los conciertos, nuestro «quedar para un café». Y a mí el café no me gusta, como no me gustaba esa banda aquel día. Nos quedamos porque, ante todo, era algo divertido: tú mirabas asombrada mientras yo te rodeaba desde atrás, soltándote sólo para apartar, ¡golpear!, a toda persona que se acercara en el barullo. Sobrevivimos al concierto con algunas marcas en la piel y un amor, el nuestro, afianzado como nunca tras el minuto y pico de este vídeo. Cayó justo a nuestro lado.

Tú venías del pop más fresco, inteligente y tierno. Yo te encontré algo trasnochado de la escena punk, a veces no encajaba. Había estado en conciertos complicados, y sabes que soy un tipo tranquilo, de manos en los bolsillos y dejar salir antes de entrar. Ni siquiera me molesté con aquel desconocido que me apagó un cigarro en el cuello nada más comenzar un concierto, al contrario: un abrazo, amigo. La música, en directo o grabada, suponía para mí una experiencia muy personal, forzosamente: no comparto los gustos de la mayoría de mis familiares y amigos en cuanto al arte en general pero, seamos sinceros, si dejas un libro que no te gusta a la mitad nadie lo notará; sin embargo, no puedes abandonar a alguien en un concierto al tercer acorde. En ti encontré una de esas entrañables afinidades. En la distancia, la música me hace miserable. El Cielo bien lo sabe.

Decía que hoy me han traído un libro los Reyes Magos: Señores del caos, de Michael Moynihan y Didrik Søderlind (Es Pop Ediciones, traducido por Óscar Palmer Yáñez y prólogo de Javier Calvo). Un trabajo concienzudo, muy profesional y muy pasional, sobre la escena del black metal noruego. No esperes a Henrik Ibsen. Los personajes en él descritos no se parecen a esa pareja de ancianos de Oslo a quienes instalé hace unos meses una televisión por diez pavos. Los protagonistas son un atajo de descerebrados, vikingos de fin de siglo de una era posmoderna, profanadores de tumbas, quema-iglesias, asesinos en el peor de los casos. Per Ohlin, Øystein Aarseth, Varg Vikernes: una infame y macabra trinidad. Una omnipresente oscuridad, un fuego purificador: del furor de los norteños, líbranos, Señor. Larga vida a Odín, enemigo tuerto de un Dios cristiano. No es el regalo que esperaba, pero pienso devorarlo.

Me recuerda tanto a ti.

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